Como no se forjan los líderes de equipos remotos.

Trabajar de manera remota representa cambios en la forma en que nos comunicamos. Los líderes que lo desconocen se encontrarán con barreras invisibles que tarde o temprano pasan factura.

4/24/20265 min read

Algo hizo que el trabajo remoto, que era la norma y no la excepción en el 2020, hoy sea algo que los gigantes como Amazon, Meta o Microsoft, intenten dejar atrás. ¿Qué es lo que están buscando mejorar?

Las razones son amplias, pero principalmente, buscan mejorar la comunicación con sus equipos.

El equipo es todo. Sin equipos excepcionales no hay empresas excepcionales, eso lo sabemos. Lo que a veces nos cuesta ver es que en plena era digital, con interminables canales de comunicación como Slack, Teams, Google Chat, incluso Whatsapp, es más complejo comunicarnos. Parece contraintuitivo, pero más canales de comunicación no necesariamente nos hacen mejores escuchando una instrucción o transmitiendo información clave para sacar objetivos adelante.

¿Por qué?

Porque nuestra comunicación está dada por más componentes que el lenguaje verbal.

Cientos de miles de años antes de la invención del lenguaje, nuestros antepasados tenían una refinada inteligencia social, cooperaban entre sí para interpretar señales del entorno para identificar predadores y alimente, aunque no eran eran los más fuertes y rápidos, desarrollaron una gran cohesión grupal, que con el paso el tiempo los fortaleció como cazadores ejemplares donde, sin pronunciar palabra, lograron alcanzar un nivel de inteligencia superior a sus predadores, todo esto gracias a tener la comunicación como pilar.

Algo que vale la pena recalcar es que durante mucho tiempo estábamos acostumbrados a comunicarnos sin palabras, porque eso explica el peso que tiene lo que es preverbal al momento de intentar transmitir un mensaje y comunicarnos correctamente. El lenguaje no verbal, según el antropólogo Edward T. Hall, es un conjunto de señales y pistas que agrupan la postura, proximidad, pausas, sonrisas, bostezos, tono, expresiones faciales, contacto visual, gestos con las manos y volumen. “El lenguaje silencioso.”

Entonces si así como hoy, desde hace mucho tiempo nuestra capacidad de comunicarnos ha determinado no sólo éxitos y fracasos, sino la supervivencia misma, es normal que cuando no podemos comunicarnos bien, las empresas se tomen en serio que se vuelva a la presencialidad.

Aunque parezca exagerado, nos comunicamos a medias cuando estamos frente a un PC. Erica Dhawan, en su libro Digital body lenguaje, va más allá y afirma que la tecnología crea máscaras:

“La tecnología crea máscaras. Hoy en día, todos tenemos la opción de ocultar lo que realmente sentimos y pensamos. Enviar correos electrónicos o mensajes de texto puede disimular sentimientos incómodos. Para quienes prefieren guardar sus pensamientos y sentimientos para sí mismos, las pantallas ofrecen un buen camuflaje. Pero así no se forjan los líderes.”

¡Pero así no se forjan los líderes. Vale la pena repetirlo. Imagina que hubiera pasado si Jobs hubiera preferido trabajar con su socio Wozniak a través de Zoom durante horas… Quizás el celular o computador desde donde estás leyendo esto, no existiría. Quizás, si trajeramos a la reina Victoria a esta época, le sería imposible unir a una nación para defenderse de España si todo lo tuviera que hacer a través de Slack... Quizás Mandela no habría podido llegar a millones de personas aunque abriera Linkedin y posteara cada tres veces al día…

Hoy el líder debería entonces derrumbar las máscaras de su equipo y tener así acceso a cosas grandiosas, quitándose la suya primero.

¿Cómo logramos eso?

Aquí quiero que leas esto que Robin Sharma dijo sabiamente en su libro La riqueza que el dinero no puede comprar:

En Italia dicen “No somos amigos hasta que hayamos comido juntos”. La magia suele producirse cuando nos reunimos, nos estrechamos la mano, nos miramos a los ojos, sentimos la energía, percibimos la química y construimos la unidad que crea resultados especiales.

Así es, aunque hay varios caminos, el camino más corto es conocerte con tu equipo.

Liz Fossilien, autora e ilustradora que aborda gráficamente el liderazgo (te recomiendo seguirla), lo condensa en esta imagen de manera clara:

A veces salir a almorzar, tomar un café o ir a jugar futbol, tiende a solucionar más problemas que crear otro grupo de Whatsapp / Slack / Teams, para agendar una nueva reunión en Zoom / Meet. Es más, piensa en cuántas veces logras sentirte mejor simplemente comiendo y hablando con tus colegas durante media hora. Ahora piensa en la sensación que te deja cuando prefieres estar durante dos horas más en reunión por Zoom.

Media hora face to face, hace lo que horas interminables por Zoom no.

Entonces anímate a verte físicamente más seguido con tu equipo.

Trabajé de manera remota durante 6 años y cuando miro atrás de las cosas que mejoraría sería justamente eso, la frecuencia con que veía a mi equipo. Siempre hay KPI´s y a veces la misma rutina diaria te hacen antinatural poder reunirse con el equipo, porque no se podrá medir o no se podrá poner en un excel minuto a minuto, pero aun así valdrá totalmente la pena que agendar una tarde o unas horas para poder conocer al equipo con el que se quiere llegar lejos.

De hecho, buena parte de los aprendizajes más valiosos que tuve en mi carrera como líder, los aprendí en ese tipo de espacios face to face, viendo a mis jefes y líderes interactuar y contagiar a los demás de lo que importa. No se puede explicar en palabras, pero es más fácil admirar un líder y asimilar una nueva habilidad o una nueva visión o un nuevo reto, si estás face to face.

Robert Greene lo simplifica en estas palabras:

“Deberás tener con tu mentor tanta interacción personal como sea posible. Una relación virtual nunca será suficiente. Existen indicaciones y aspectos sutiles que sólo podrás obtener mediante una interacción personal, como cierta manera de hacer las cosas desarrollada a través de amplia experiencia. Estos patrones de acción son difíciles de poner en palabras y solo pueden asimilarse por medio de la exposición personal.

Tu tarea entonces es sobrepasar ese límite propio de las interacciones virtuales, creyendo firmemente que parte de lo que eres, tu esencia y conocimiento quedará impreso en tu equipo a partir del momento en que se reúnan.

Verás como se creará un lazo casi visceral, que después incluso a la distancia, será difícil de romper.

Entonces si estás liderando, seguro eres mentor y referente para muchos, así que recuerda esto: Tu equipo siempre terminará mejor de lo que llegó después de verte.