El error está garantizado. La velocidad para recuperarte, no.

Nadie en tu equipo es inmune a los errores. El problema empieza cuando un error ocupa su cabeza más tiempo del que debería. Como líder, tu trabajo no es evitar que fallen, sino ayudarles a volver a la pista lo más rápido posible.

9/23/20266 min read



Gran Turismo es uno de los videojuegos de simulación de carreras más exitosos del mundo. Ha vendido más de 100 millones de copias desde su lanzamiento en 1997.

Nunca lo he jugado y quizás tú tampoco.

Pero algo que sí he hecho es ver su película varias veces.

Me gusta verla por una escena de treinta segundos que no tiene nada que ver con carreras automovilísticas.

La película está basada en hechos reales. Narra la historia de Jann Mardenborough, un adolecente fanántico de los videojuegos que logró convertirse en piloto de carreras profesional.

Es una película emocionante y disfrutable. Te deja vivir la emoción que se siente en cada carrera y te explica por qué ganar es la única opción.

(Está en Netflix por si quieres verla. Si no, acá te narro lo más importante)


El momento clave.

El momento de la película clave lo vas a encontrar cuando Jann, el protagonista, sufre un accidente.

Jann, emocionado por competir su primera carrera como profesional, aceleró a fondo, pero no contempló la fuerza del viento y su carro salió disparado con violencia fuera de la pista.

El problema no es que ese accidente lo dejó malherido y fuera de la carrera.

El problema real es que ese accidente provocó la muerte de un espectador.

Ante esto, Jann cae en depresión y abandona la idea de volver a conducir. Se sentía responsable de quitarle la vida a una persona. La culpa y el arrepentimiento se apoderan de él. Decide que no va a volver a tocar un carro en su vida.

En ese punto su carrera como profesional estaba perdida.

A menos que alguien haga algo por él.

Ahí es cuando su entrenador nos da una master class de lo que un líder tiene que hacer en momentos claves como ese y nos entrega una de las escenas más valiosas de toda la película.

Su entrenador, sin avisarle nada, saca a Jann de su casa y lo lleva a la pista. La misma pista donde tuvo el accidente.

¿Por qué hizo eso?

Porque sabía que Jann necesitaba entender algo con urgencia. Necesitaba empezar de nuevo. Así que le dice:

“Si te quieres retirar. Nadie te culpa. La mayoría lo haría.

Pero yo presiento que podrías ser el mejor.

Pero si quieres demostrarlo tienes que volver a correr y tiene que ser ahora. Porque sino, jamás lo harás.

Ese choque no va a definir lo que eres. Pero cómo respondas a ello si.

Termina tu vuelta.”

Después de eso, con lágrimas en sus ojos, Jann se propone terminar la vuelta que casi lo mata.

Toma las llaves y por fin se llena de valor para volver a conducir.

Terminó lentamente la vuelta, sin presión, sólo condujo en silencio al lado de su entrenador. Parecía algo insignificante, pero de fondo cada segundo que pasaba en el volante le demostraba sólo una cosa: sí podía empezar de nuevo.

Ahí ocurrió la magia.

En ese momento su entrenador puso en práctica lo que muchos llaman: rutina de reinicio.

¿Qué es una rutina de reinicio?

Las rutinas de reinicio marcan la diferencia entre un profesional que sabe cómo seguir adelante y un profesional que permite que el error que cometió se apodere de él y se rinde.

Por ejemplo, estoy seguro de que Jann, no habría tocado un carro de nuevo si no se toma la decisión de terminar su vuelta.

De hecho, son los deportistas de alto rendimiento quienes saben más de este tipo de rutinas. Ellos tienen claro que cuentan con segundos para recuperarse del error y seguir adelante. Ellos saben que si sólo piensan en el error mientras están en plena competencia, todo su trabajo se va a la basura.

Por eso una rutina de reinicio es una secuencia corta, siempre igual, que un atleta ejecuta después de un error para dejar de procesar lo que ya pasó y volver a la siguiente acción.

Cuenta con estas características:

  • Siempre es una secuencia. Tiene pasos concretos y ordenados. Puede ser un gesto físico, hacer un tipo de respiración, decir en voz alta una palabra o mirar a un punto específico.

  • Es idéntica. La repetición convierte la secuencia en algo automático. Cuando la ejecutas tu cuerpo ya sabe dónde inicia y dónde termina.

  • Se entrena antes de necesitarla. Se ensaya en los entrenamientos, justo después de errores reales y bajo presión.

Estas son ese tipo de cosas que ocurren en las competencias de alto rendimiento que por lo general no vemos.

Entonces ¿cómo se ve una rutina de reinicio?

Lo genial de todo esto es que cada persona puede elegir su secuencia de pasos a seguir. Sin embargo, encontré esta secuencia ganadora que sugiere The Football Mental Health Alliance:

  • Primer paso: Elige la acción física. Tocar el suelo, saltar, mover las manos. Que cada persona elija la que más le hace sentir cómoda.

  • Segundo paso: añade la respiración. Acompaña esa acción con una respiración lenta y una exhalación más larga. Práctica ambas juntas hasta que se sientan como un solo movimiento.

  • Tercer paso: elige la palabra clave. Ayuda al atleta a elegir una palabra o frase corta que le permita dejar atrás el error y avanzar. Deja que la diga en su lengua materna, ya que es la que le sale más rápido.

  • Cuarto paso: definir la siguiente acción. Que sea algo concreto y controlable, como sus pies, su postura o su próxima comunicación.

  • Quinto paso: ordena las partes y sé breve. Ejecuta las cuatro partes en secuencia: acción, respiración, señal, siguiente enfoque, y cronometra. La rutina completa debe durar solo unos segundos, para que se ajuste al ritmo de un juego real.

Cosas que desde nuestra perspectiva son insignificantes – una palabra, un gesto, una respiración– para los atletas de alto rendimiento significan todo.

Ahora, es probable que pienses “de alguna manera ya tengo una rutina de reinicio”.

Y probablemente sea así. Porque mira lo simple que se vería una rutina de reinicio en un día de trabajo normal:

  • Primer paso: Cerrar el computador y estirar la espalda.

  • Segundo paso: Realizar una respiración lenta y una exhalación más larga.

  • Tercer paso: Decir en voz alta “Esta bien”.

  • Cuarto paso: Tomar la siguiente tarea pendiente y empezar a trabajar en ella.

  • Quinto paso: Hacerlo todo en 2 minutos.

No es nada del otro mundo ¿verdad?

La diferencia está en que ahora le pones nombre a lo que haces después del error y ordenas cada paso para que puedas usarlo de manera más consciente.

Al final, cada persona crea su propia rutina de reinicio y escoge qué sirve y qué no. Lo que importa es que te asegures de que cumple con las características, es decir que sea una secuencia, sea idéntica y se entrene antes de que suceda cada error.

¿Por qué un líder debe saber de rutinas de reinicio?

Sé que te he hablado de pilotos de carreras profesionales y de atletas de alto rendimiento. También se que probablemente tu no trabajas con deportistas donde cada 3 días enfrentan una presión absurda por su desempeño.

Pero de fondo, lo que nos enseñan los deportistas es que los errores son parte del desempeño diario. Sobre todo si quieres conseguir cosas grandes.

Así que nadie es inmune a los errores.

El problema es cuando ese error tiene el control de nuestra cabeza durante más tiempo del que debería.

Por eso la velocidad con la que eres capaz de recuperarte importa tanto.

Porque aunque el error está garantizado. La velocidad para recuperarse no.

Ahí es donde tú como líder tienes un rol principal. Porque al igual que el entrenador de Jann, debes estar muy atento para evitar que un error congele por completo a las personas de tu equipo y las haga creer que ya no están hechas para grandes cosas.

Entre más tardas en ayudar a alguien a salir del error, es más difícil empezar de nuevo para esa persona.

Y si alguien no es capaz de empezar de nuevo, su potencial se diluye.

Miralo de esta forma: toda gran carrera se pierde por un error mal manejado.

Pero por otro lado, tener en tu equipo personas que tienen hábitos de reinicio consistentes, es una ventaja competitiva inmensa. Porque mientras otras personas tardan días en recuperarse de una falla, tú tienes un equipo que en minutos ya está de vuelta para el siguiente reto. Estás siempre un paso adelante y creeme así construyes un equipo imparable.

Conclusión.

La razón por la que repito varias veces la película de Gran Turismo – aunque no conozca nada de videojuegos de carreras – es porque me recuerda una de las cosas más importantes que tiene que hacer un líder: empujar a la gente a empezar de nuevo

Por eso quiero que te preguntes ¿qué tan fácil notas cuando alguien se quedó atrapado por cometer un error?

Piensa con detenimiento qué pasa cuando las personas de tu equipo cometen un error. Piensa cómo reaccionan. Observa qué tanto les tarda volver a empezar y mejor aún qué tan conscientes son de la importancia de volver a empezar.

Con base en eso, define quien o quienes necesitan de tu ayuda para crear una rutina de reinicio consistente.

Siéntate con ellos, conversa a profundidad y diseñen juntos una rutina de reinicio. Pero más importante aún, practiquen hasta que sea algo automático.

Recuérdales que, como dicen en la película “ningún error te define, pero lo que haces después sí.”

Entonces ¿a quién vas a ayudar a empezar de nuevo?