La fórmula del progreso que nos brinda ayuda a todos.
Todos sabemos que sobrepasar las situaciones adversas que se nos presentan en la vida genera progreso, pero ¿cuál es la manera más clara de lograrlo esto?
Sergio Martinez
5/17/20265 min read


Era el 2012 y el FC Barcelona había caído eliminado de la Champions League ante el Chelsea.
Messi falló un penalti decisivo en el minuto 47. Estaba cabizbajo y no era capaz de mirar a sus compañeros.
Y con justa razón, ese penalti cambió el rumbo por completo del partido, el Barcelona no logró recuperarse y terminó perdiendo agónicamente.
De hecho, cuando miramos atrás, el impacto de esa derrota no sólo se quedó en el campo de juego. Días después de ese partido, ante la presión de lo ocurrido, el director técnico más exitoso en la historia del club, Pep Guardiola, anunció que dejaría el equipo a final de temporada, poniendo fin a la era dorada del FC Barcelona.
La situación hasta ese momento para Messi se vía así:
— Había sido eliminado en semifinales.
— Había fallado el penalti clave para ganar.
— Había visto irse al técnico que lo vió crecer.
Parecía ser el cóctel perfecto para sentir que había tocado fondo. Pero no, vendrían más derrotas dolorosas en la carrera de Messi.
Dos años después, en el 2014, perdería nada más y nada menos que la final de la Copa del mundo ante Alemania. En el 2015 perdería la final de la Copa América fallando de nuevo otro penal clave, pero la cosa no terminaría ahí, porque en el 2016 perdería otra final ante Chile en la Copa Centenario.
A la derrota del 2012 solo se sumaron tres años seguidos de fracasos, 3 títulos importantes pérdidos, errores y más derrotas que podrían haber hundido por completo la carrera futbolística de cualquier futbolista.
Pero no fue así, con el tiempo Messi traza lo que para muchos es la mejor carrera futbolística en la historia deportiva, ganando todo lo que un jugador profesional podría ganar, pero no lo logra solamente gracias a todos sus balones de oro o su talento, sino que lo logra gracias tener la capacidad de seguir avanzando, incluso después de grandes derrotas como las que acabamos de recordar.
Tienes que seguir avanzando pase lo que pase.
Este es un mensaje valioso que el mundo del deporte nos entrega constantemente, con innumerables historias de deportistas que logran sobreponerse a momentos de dificultad, pero en mi opinión, el deportista que logra dejarnos más claro esta idea, es el gran Michael Jordan, quien en 1997, en el mejor momento de su carrera, nos entregó estas palabras que quedaron para la historia:
"He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera.
He perdido casi 300 partidos.
26 veces han confiado en mí para tomar el tiro ganador... y he fallado.
He fracasado una y otra y otra vez en mi vida.
Y es por eso que tengo éxito."
Michael Jordan estaba obsesionado con usar sus errores como maestros, tanto así que cuando estaba aprendiendo a esquiar, su instructor quedó sorprendido porque mientras estaba practicando le fascinaba cometer errores y aprender de ellos para mejorar. Quizás por eso era un gran deportista no sólo en el básquet, sino también en el béisbol, golf y hasta jugó fútbol americano en la universidad, porque Michael Jordan veía los fallos como desafíos.
Pienso que Michael entendió desde muy joven esta imagen.


Esta imagen ayuda a entender un poco mejor que nunca encontraremos un profesional que fue perfecto desde el momento cero, aunque lo parezca, porque cuando hacemos zoom en sus vidas “perfectas”, podemos ver que están llenos de altibajos que forjaron su carácter.
Robin Sharma lo resume diciendo:
Echa un vistazo de cerca a la vida de cualquiera y verás un circo de tres pistas. Llena de color, comedia, de sorpresas y de acrobacias, de caminar por la cuerda floja en las malas temporadas, así como toneladas de asombro y maravillas durante los días de sol.
Ahora, la imagen también debería hacer que nos preguntemos ¿Cuántas veces hemos dejado de seguir intentando las cosas porque cometimos un error que nos paralizó?
Quedar paralizado producto de cometer un error es una respuesta casi automática, nos avergonzamos, pensamos una y otra vez en lo que hicimos y cómo podrían haber cambiado las cosas si no hubiéramos fallado. Sin saberlo podemos durar en ese bucle de parálisis, horas, días y hasta años viendo la imagen de nosotros cometer errores una y otra vez. Evitamos intentar las cosas de nuevo y el error que parecía uno más, puede terminar marcando toda nuestra trayectoria.
Si lo vemos de esa forma, quedar paralizado o avergonzado por un error que cometimos es un lujo que no podemos darnos.
Los grandes no se paralizan, de hecho, tienden a hacer todo lo contrario, a veces en medio de la dificultad terminan siendo los primeros que se gozan la situación, los que se ríen, los grandes son también quienes rompen el hielo cuando el ambiente está tenso para que gracias todo sea más llevadero.
En las ventas, por ejemplo, tienes garantizado desde el momento cero que con la mayoría de tus clientes te entregará un no como respuesta, tendrás muchas x a lo largo de tu día (volviendo al a la imagen anterior), así que debes tener una tolerancia al rechazo estratosférico, habrá días donde no quieras avanzar porque te has estrellado de frente con decenas de NO’s y cada paso que das puede ser un paso en falso. Pero de nuevo, gana quien persiste a como dé lugar e incluso aprende a gozarse ese rechazo constante. Por eso te comparto acá un “meme” que le mostraba a mi equipo de comercial para que vieran desde otro punto de vista la diferencia entre Principiante y Profesional:


El humor siempre tiene una forma de mostrarnos las cosas de manera distinta, ¿verdad? Por eso dicen que el humor y la verdad son primos hermanos.
Ahora, sé que todo esto ya lo has escuchado antes, todos hemos escuchado antes historias acerca de cómo la persistencia y la resiliencia son claves para progresar en la vida, la pregunta es ¿por qué nos suele costar poner esos valores en práctica?
La respuesta nos la da el gran Ray Dalio con esta fórmula que nos ayuda a pasar a la acción en momentos difíciles.
Dolor + Reflexión = Progreso
No se puede evitar el dolor, sobre todo cuando persigues objetivos ambiciosos. Te lo creas o no, sentir es dolor es una suerte si lo consideras correctamente [...] A la mayoría suele costarle reflexionar cuando experimentan dolor y , una vez pasado ese sufrimiento, se centran en otras cosas, de modo que no aprovechan las reflexiones que podrían proporcionarles alguna lección.
Tus desafíos particulares te ponen a prueba y te fortalecen. Si no fracasas es que no estas forzando tus límites, y si no haces esto, no maximizas tu potencial. Aunque este proceso de superar los límites, fracasar a veces y triunfar en otras — y extraer beneficio tanto del fracaso como de los logros — no está hecho para todo el mundo; si fuera tu caso, puede ser tan emocionante que al final resulta adictivo.
Es contraintuitivo, pero a veces resolver con rapidez una situación difícil y enfocarte en otra cosa que nos haga sentir mejor, no es la mejor forma de crear progreso real, es decir, no avanzamos evitando el dolor, teniendo menos problemas o huyendo de la dificultad, sino haciendo todo lo contrario, se progresa gracias a que somos capaces de caminar con una actitud abierta y reflexiva a través del dolor.
Entonces, cuando pienses en las tantas finales perdidas de Messi, en los 9.000 tiros fallados de Michal Jordan, recuerda la fórmula de Ray Dalio y pregúntate “¿en qué me voy a animar a equivocarme hoy?”



