¿Qué podemos aprender de un jefe que interrumpe las reuniones para hacer sentadillas?

Nunca podremos trabajar duro y a toda maquina en lo que nos apasiona si no tenemos las fuerzas y el estado de forma adecuado para lograrlo. La relación entre trabajo y bienestar es más cercana de lo que nos imaginamos. Aquí podrás ver cómo explorar eso con más detalle.

5/31/20264 min read

Imagina que estás en medio de una reunión importante en tu trabajo. Estás con varias personas de tu equipo en un ambiente de concentración porque hay que resolver un problema clave. Todos escuchan y proponen ideas para avanzar. Ya llevan un buen tiempo así. De repente, suena una alarma ruidosa. Se rompe el ritmo de trabajo, buscas saber de dónde viene el ruido y quién es el culpable por interrumpir a todos. Recorres con la mirada la oficina y en un segundo encuentras la respuesta: Es tu jefe.

Tu jefe apaga la alarma rápidamente, pero te das cuenta que comenzó a hacer sentadillas, flexiones de pecho y zancadas.

¿Qué está pasando?

Bien, debo decir que no intento describirte un capítulo de la serie The Office, no es otra locura más de Michael Scott. Lo que acaba de pasar es un día normal en la oficina de Luis Enrique, ex futbolista y hoy uno de los entrenadores de fútbol más exitosos. Si no me crees mira con tus propios ojos este video.

Este video desató todo tipo de burlas y reacciones en internet, (como debe ser).

La cara del equipo que estaba presenciando la escena es un poema y resume lo que todos pensamos: “Este señor está medio loco”.

Pero al menos si lo que quería era hacer reír a su equipo, lo logró.

O si lo que quería era dar ejemplo a su equipo, también lo logró.

Es común que en las organizaciones se hable constantemente de bienestar, de autocuidado y manejo del estrés. Sin embargo, no es común ver a los directivos dando ejemplo sobre cómo se ve ese autocuidado en el día a día, o dime tú ¿cuántos de todos tus jefes has visto salir a dar ejemplo al nivel de Luis Enrique?

Seguro pocos, es normal.

Por eso también es normal ver equipos trabajar durante 8 o 10 horas, sin darse cuenta de que son “sedentarios activos” y sin saber que hay varios estudios que llegan a comparar los efectos del sedentarismo con los efectos de la obesidad o el tabaquismo.

Y ojo, contrario a querer señalar o culpar, quiero decir que es admirable ver personas que son capaces de sentarse de manera ininterrumpida y disciplinada durante 60 o 70 horas a la semana para buscar salir adelante. Eso es algo digno de respeto. Es algo casi heroico.

El problema es que si eres una persona disciplinada en el trabajo, no siempre significa que seas una persona disciplinada con tu salud y bienestar. Por eso vemos ejecutivos capaces de dedicar 70 horas a su trabajo en la semana, pero incapaces al dedicarle tan solo 20 minutos a moverse.

Y antes de que te vayas porque piensas que voy a darte un sermón sobre salud y bienestar, déjame decirte que llevo 3 meses yendo al gimnasio intentando bajar dos kilos y no he podido. Así que estoy lejos de poder dar consejos de nutrición o rutinas milagrosas para bajar de peso.

Lo que sí quiero decirte es que si buscas trabajar a fondo, a toda máquina y al 100% de tus capacidades, nunca vas a poder lograrlo si ignoras que tu cuerpo no está diseñado para estar quieto. Suena exagerado, pero no lo es. Considero que pequeñas mejoras en tu bienestar físico pueden significar grandes cambios en tu vida profesional y personal.

Robin Sharma, escritor y conferencista, nos regala esta idea para entender mejor lo que trato de decir:

La forma en que te presentas en el gimnasio determina cómo actuarás en todos los demás ambientes de tu vida (porque el modo en que haces lo primero es en realidad una preparación para cómo harás todo), así que utiliza el ejercicio para establecer una manera de ser que también te sirva para la vida.

Utiliza el ejercicio para establecer una manera de ser que también te sirva para la vida. Vale la pena repetir eso.

Cuando encontré esta idea de Robin Sharma, lo que más me gustó fue darme cuenta de que es un error separar nuestro ‘Yo que trabaja’ del ‘Yo que se mueve’, como si fueran partes desconectadas. ¡Todo lo contrario! nos muestra que en realidad podemos movernos para conectar con nosotros mismos y desplegar todo nuestro potencial en los demás aspectos de nuestra vida. Moverse, ejercitarse y cuidarse se convierte entonces en una manera de prepararnos para ser mejores profesionales, mejores hijos y mejores personas.

Naval Ravikant, inversor y empresario, también conecta todos estos temas en una sola frase al decir: "Un cuerpo en forma, una mente tranquila, una casa llena de amor. Esas cosas no pueden ser compradas, deben ganarse."

Ahora tiene sentido por qué Luis Enrique se tomaba tan en serio su pausa activa cada 30 minutos… No le importaban las burlas de sus colegas porque sabía que pararse de la silla podría ser la antesala para canalizar todo su potencial.

¿Cómo hacemos para encontrar esa chispa que nos impulse a movernos un poco más? No se trata de poner una alarma cada 30 minutos, pero sí debería motivarnos saber que tenemos una herramienta maravillosa para impulsar nuestras vidas, y no podemos darnos el lujo de desperdiciarla. Frente a esto, recuerdo este post del doctor Carlos Jaramillo:

Así es, pase lo que pase, tenemos como regalo una maquina llena de magia esperando que la activemos. Depende de nosotros si la dejamos olvidada acumulando tierra.

Con esto, solo me queda darte las gracias por leer hasta aquí y preguntarte, ¿qué te gustaría hacer hoy para pararte más seguido de tu silla?

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